FALLÉ
Y entonces le vi, bajó por la escalera, llevaba un cuchillo de cocina. Esta vez se estaba pasando... ¿Que podría hacer yo? Mi madre estaba ahí, rodando por las escaleras, por las patadas que él le había dado, y yo, yo era insignificante, no podía parar de llorar... Mi madre me había dicho: "hijo, no te muevas, debajo de la cama estarás bien". Pero pasaban las horas y no lo podía soportar, así que salí y no había nadie. Sus gritos ya no estaban en mi cabeza, era fuerte y fui al porche a por la escopeta de mi abuelo, bajé al sótano y le apunté. Le estaba pegando a mi preciosa madre; llena de arañazos y golpes que escondían sus hermosos rasgos... Así que lo tuve que hacer, apreté el gatillo y fallé. Él puso a mi madre delante de la bala y la maté.
Han pasado seis años. Estoy en la cárcel, debajo de la cama.


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