PUNTO
Punto. Recuerdo que hace tiempo una profesora nos dijo que escribiéramos sobre esta palabra... Punto. Miré a mi alrededor y empecé a pensar en lo que escribiría yo. Pero lo más interesante fue pensar qué escribiría el resto. Al decirnos "punto", mi mente comenzó a imaginar, crear, divagar... Pero, ¿ y el resto?
Los más escépticos asociaron la palabra a los puntos cardinales, otros, a la importancia del punto en el lenguaje, a la importancia de saber cuándo acaba y comienza una frase. En cambio, yo, me puse a pensar en qué tipos de punto había. Llegué a la conclusión de que estaba el punto y a parte, el punto y seguido, el punto final, el punto y coma, los dos puntos, después caí en el olvidado punto y coma, lo que me llevó a la coma, y de pronto me acordé de los puntos suspensivos y me di cuenta de que todos tenían algo en común. Son pausas. Pausas. Para. Stop. Alto. No sigas. Para. Punto. Pausas. Son pausas.
Entonces comparé la palabra con situaciones de mi vida y me di cuenta de cuántas veces tuve o quise frenar, parar... Cuántas veces me obligaron, me retuvieron aunque yo quisiera avanzar, esas veces cuando no me dieron opción, cuando la vida me paró sin previo aviso y comencé a pensar que eso era lo peor, parar. Tiempo después me di cuenta que lo más difícil era continuar. Pero empecemos uno por uno, punto por punto.
El punto que más usamos es el punto y seguido, esa pausa, ese error que pasamos por alto, una causa lo suficientemente importante como para parar pero no lo suficientemente importante como para recordar. Luego llegamos a los puntos y a parte, esos son palabras mayores... Por cierto, qué casualidad que acabe de usar puntos suspensivos, y es que ahora veo qué necesarios son. El punto y a parte es esa situación en la que la vida te obliga a parar, algo ha salido mal y ya no solo quieres parar, lo necesitas y es que este punto no será tan fácil de olvidar, de perdonar. Necesitas bajar de línea, cambiar de párrafo, cambiar de aires, volver a empezar. Comenzar de nuevo con ese problema del que ni te puedes acordar, dolería demasiado pensar y pensar. Cómo ya he mencionado los puntos suspensivos sigo con ellos, y es que de cuántas nos han librado. Esas veces que tenías tanto que decir pero has decidido parar, dicen que mejor callarse a tiempo y por eso omites parte de la realidad. Entonces se da lugar a esos tres puntos, que a diferencia de los otros, tú has decidido usar. Pero después llegamos a los dos puntos, no sirven de mucho, tan solo para remarcar una lista o dar paso a un argumento de autoridad... Estos como veis significan todo lo contrario, no pausan nada, al contrario,dan pie. Dan pie a expresar una enumeración de actos que tal vez era mejor no nombrar. Ahora pensando no sé si es mejor callar. Ya se dijo en su tiempo, no se sabía si era mejor morir o hablar. Merece la pena callar? Este texto está siendo de lo más abstracto e inusual, pero para ello tenemos el punto final. Lo peor de este punto, es que es el final. Un final que te impone la vida sin opción a rectificar, quizás la muerte o una enfermedad. No hay opción y significa el puro y duro final. Lo bueno de este punto es que significa que antes han habido muchos otros puntos , y de cada punto, has escrito una mayúscula para continuar. Como decía, es más duro seguir que parar, pero seguir nos hace sentir, nos hace vivir, nos hace evolucionar. Además, no te preocupes, que en esa continuación tendrás muchas comas y algunos "punto y coma" con los que lidiar. La coma: esa pausa ínfima que necesitarás para respirar. Pero no pararás. La coma no es lo suficientemente larga, es el segundo mínimo que necesitas para continuar, pero sin frenar. Así, haciendo un recorrido de mi vida, cuando llegue a mi punto y final, ojalá haya vivido más comas que puntos, ojalá haber vivido sin parar. Y ya que estamos, ojalá nunca llegue mi punto y final.


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