MI MÁS QUERIDO ADIÓS
Hola, cuanto tiempo sin pensar en ti. Pensaba que ya lo había logrado. Pensaba que te había olvidado. Llevaba meses bien. Estaba feliz. Le había vuelto a crecer el pelo. Sonreía, por fin sonreía. Tras años jodida por ti, ella ya estaba bien. Sana, ilusionada, con ganas de vivir. Pero ahora vuelves con mas fuerza. Y yo ya no tengo fuerzas. Solo me pregunto: ¿ por qué a ella?, ¿por qué a ella y no a mí?, ¿por qué a quién menos lo merecía?
En tiempos así solo puedo pensar de qué sirve la religión, de qué sirve creer en alguien superior. De qué si te lo devuelve así. Que te jodan Dios.
Y volviendo a ti, no sabes hace cuanto quería decirte que eres un cobarde, un cobarde hijo de puta. Un ser sin corazón que va destrozando familias desde que nació. Pues bueno, felicidades, te alegrará saber que lo has conseguido. Porque ya no puede más. Está cansada, harta. No quiere seguir luchando. Joder, si que te la has montado bien. Eres cruel. Miserable. Y por eso mismo tengo claro que no accederás a mi más humilde petición... Déjala. Vete. Aléjate de ella. No sabes lo que le duele lidiar contigo. Por tu culpa, ahora su casa es un hospital continuo y su único debate se centra en llevar pañuelo, peluca o ir al natural. Sé a ciencia cierta que le queda poco, y por eso, por favor, te pido que no te la lleves. Que te perdono. Que te desearé lo mejor, pero con la condición de que te vayas. No podría soportar perderla. Nadie podría. Y si no lo haces por mí, hazlo por el resto. Por su familia, por mi familia. Déjala. Estará mejor sin ti. Te aseguro que no te echará de menos. Por favor, haznos el favor de decir adiós... No la quiero preocupada, la quiero libre y sana. Y eso tú no se lo puedes dar. Que no quiero que le den más quimio, que quiero poder decirle te quiero sin tener miedo a que ese sea nuestro último adiós.
Y si desaparecer es algo demasiado inalcanzable, si es utopía para tu gran colección de maldades, por lo menos, no te la lleves tan pronto, aguanta todo el tiempo que puedas. Haz que no duela. Quiero que sus ojos paren de brillar constantemente por no atreverse a ponerse a llorar. Ella quiere ser fuerte, pero no lo es. Fuertes éramos nosotros, pero ya no lo somos. Ahora somos a los que nos da miedo llorar delante de ella. No queremos hacerle sufrir. Así que haz el favor de arreglar lo que tú empezaste.

Comentarios
Publicar un comentario